Una llave de cifrado por paciente
Los nombres, documentos, teléfonos y el contenido clínico se guardan cifrados con AES-256 y una llave distinta para cada paciente. No hay una llave maestra que abra todas las historias de golpe, y en la base de datos esos campos no son legibles.
El audio no sale de nuestros servidores
La grabación de la sesión viaja cifrada a servidores propios, se transcribe ahí con Whisper y se elimina apenas termina. Nunca pasa por un servicio de terceros, ni por OpenAI, ni por Google.
La IA recibe texto anonimizado
Antes de que el modelo redacte un borrador, el texto se limpia de nombres y datos identificables. El modelo no ve a quién pertenece lo que está leyendo.
Ningún borrador entra solo a la historia
Lo que la IA propone queda como borrador hasta que tú lo lees, lo corriges y lo apruebas. La IA sugiere, el criterio clínico sigue siendo tuyo, y así queda registrado.
Cada acceso queda registrado
Quién abrió qué historia y cuándo queda en un registro de auditoría, como exige la Resolución 1995 de 1999. En equipos, cada profesional ve las historias de sus pacientes y no las del resto.
Tus datos no entrenan nada
Las historias clínicas de tus pacientes no se comparten, no se venden y no se usan para entrenar modelos de nadie, ni nuestros ni ajenos.